La
crianza de chinchillas
La
chinchilla es un pequeño roedor originario de nuestro país,
que produce las pieles más finas del mundo. Su adaptación
al cautiverio data de casi 100 años, lo que ha permitido
un gran mejoramiento genético y su adaptación a
todos los climas, contándose en este momento con criadores
en todo el mundo. Su crianza es muy sencilla; sólo se necesita
un lugar cerrado, con buena renovación de aire y protección
de temperaturas sobre los 30ºC o bajo 0ºC. Cada Jaula
de una hembra reproductora ocupa un volumen de más o menos
0,07 metros cúbicos, o sea, una bodega o garage de 3x5
metros con 2,5 metros de altura, permite la instalación
de más o menos 160 hembras reproductoras, dejando suficiente
espacio para su manejo. La chinchilla es un animal muy limpio
y se alimenta sólo de vegetales secos, por lo que su presencia
no produce mayor contaminación ambiental ni tampoco acústica.
Tampoco es un animal delicado que necesita de vacunas de prevención
de enfermedades.
Alimentación:
Sus requerimientos nutricionales son de más o menos 18%
de proteína vegetal, lo que se obtiene de un suministro
de pellets, completados con alfalfa seca prensada o en rama. Además,
debe contar siempre con agua limpia y fresca.
Reproducción:
Cada macho semental se cruza con más o menos 5 hembras
con 1 ó 2 partos por hembra al año, pariendo cada
vez entre 1 y 6 gazapos con un promedio de 2,2 por parto. La hembra
no es buena lechera, criando sin dificultad 2 crías; 3
en más o menos un 60% de los casos, y excepcionalmente
4 por lo que, ante un parto múltiple es necesario recurrir
a hembras nodrizas.
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| Hembra
con collar y Macho en el pasillo |
Evaluación
Peso hembra |
Costos:
El esfuerzo económico que debe hacer el iniciado en el
rubro consiste en adquirir reproductores, jaulas y contar, además,
con algún recinto secundario de la casa o bodega para comenzar.
La mantención de los animales es de muy bajo costo.
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